Fíjate que curioso, vecino. Cuanto más se, tengo la sensación de saber menos. Cuanto más aprendo, a menudo, más vacío me siento. Pero la necesidad de saber más es insaciable y a su vez cuanto más sabes, de nuevo, vuelves a darte cuenta de que no sabes apenas nada.
Entonces es cuando me planteo, desde una óptica reflexiva, la necesidad de creer en el vacío, en lo inexplicable. Pero ¿cómo explicas lo que no tiene explicación?
Tener fe no está de moda, como la cortesía. Los valores que antes llenaban vacíos incalculables de conocimiento y, a menudo resquebrajaban los cimientos de lo inexplicable, se han diluido poco a poco.
No hay explicación casi para nada, en realidad. Somos minúsculos.
La Religión es necesaria. (y no es que yo sea precisamente un fiel devoto). Da igual casi en que creer, pero hay que creer ciegamente en algo. Quien se apunte al carro de lo que ya está escrito y profetizado como las religiones, oye, chapó. Creer en algo inexplicable ayuda a llenar los vacíos del desconocimiento y, almenos, las preguntas trascendentales de la vida toman forma y ayudan a tener un sentido y un valor mayor.
En la vertiente ciéntífica la teoría de cuerdas podría ser un símil perfecto a lo explicado. Hay para todos los gustos.
La necesidad de saber es innata del ser humano. Por lo tanto mientras no se pueda encontrar respuesta a las grandes preguntas existenciales, solo nos queda un camino para saciar ese ansia: la FE.
Entonces es cuando me planteo, desde una óptica reflexiva, la necesidad de creer en el vacío, en lo inexplicable. Pero ¿cómo explicas lo que no tiene explicación?
Tener fe no está de moda, como la cortesía. Los valores que antes llenaban vacíos incalculables de conocimiento y, a menudo resquebrajaban los cimientos de lo inexplicable, se han diluido poco a poco.
No hay explicación casi para nada, en realidad. Somos minúsculos.
La Religión es necesaria. (y no es que yo sea precisamente un fiel devoto). Da igual casi en que creer, pero hay que creer ciegamente en algo. Quien se apunte al carro de lo que ya está escrito y profetizado como las religiones, oye, chapó. Creer en algo inexplicable ayuda a llenar los vacíos del desconocimiento y, almenos, las preguntas trascendentales de la vida toman forma y ayudan a tener un sentido y un valor mayor.
En la vertiente ciéntífica la teoría de cuerdas podría ser un símil perfecto a lo explicado. Hay para todos los gustos.
La necesidad de saber es innata del ser humano. Por lo tanto mientras no se pueda encontrar respuesta a las grandes preguntas existenciales, solo nos queda un camino para saciar ese ansia: la FE.
1 comentario:
Una pregunta: ¿la fe en qué?
(no es que sea impertinente, es que me gustaría si es posible que continuases la reflexión)
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